La columna de Ferran Monegal: ‘Els Reis Mags van cap a la fallida’
Mala època per a Melcior,Gaspar i Baltasar. Acaben d’aparèixer al programa ¡Vaya tropa! (Cuatro) i un analista financer els ha preparat una auditoria. Els ha explicat: «Des que va néixer Jesús de Natzaret fins al 1970 vostès anaven la mar de bé. Però amb l’arribada del Pare Noel, el seu negoci ha caigut en
picat. Han de començar a retallar despeses. Eliminin els camells. I preparin una regulació d’ocupació, perquè vostès són tres per fer el mateix que fa el Pare Noel, tot solet». ¡Ah! L’angoixa que els entra a ses majestats és terrible. Cap d’ells vol anar-se’n. Melcioral·lega que no pot jubilar-se perquè no ha cotitzat a la Seguretat Social i no li queda cap tipus de pensió. Gaspar exigeix mantenir el seu lloc de feina perquè està en aquella edat intermèdia, tan difícil, en què no hi ha cap possibilitat que el tornin a contractar enlloc. I Baltasar, mirant-los amb gest altiu, els adverteix que, sent negre, si el fan fora serà un claríssim acte de racisme. Total, que acaben tots tres a sou del Pare Noel, fent de nois dels encàrrecs i transportistes de paqueteria. Ben mirat, la tragèdia de l’ofici de rei mag és similar a la tragèdia de l’ofici periodístic. Abans ens deien el quart poder. I fins i tot ens ho vam arribar a creure. Però, amb l’arribada del Noel televisiu, el poder el tenen actualment els de la ratomàquia Gran Hermano i els nous monarques del Sálvame deluxe. Ara mateix, per exemple, s’està construint un heroi, un superhome, un verdader líder, dins la gàbia de Guadalix. Es diu Arturo. És aquell noi que l’any passat cavalcava sobre el llit ambIndira, la virtuosa radiofonista. Amb l’arribada de l’any nou –i expulsada Indira de la casa–, Arturocontinua cavalcant, però ara amb Tatiana, una joveníssima noia russa. Van tenir una nit de Cap d’Any del tot apoteòsica. I Merceditas Milá, excitadíssima, ens va anar oferint instants, moments, de la potència genital d’Arturo. ¡Ah! Com va disfrutar Merceditas fent anar la moviola del vídeo. Deia, meravellada: «¡Això és començar bé l’any, sí senyor! ¡Taca taca la cigala!», i tota ella s’estremia. Doncs bé, no en tinguin cap dubte que quan Arturo surti de la gàbia, ocuparà un lloc ben privilegiat a les taules d’informació i de debat de Tele 5. ¡Ah! És la nova aristocràcia. Amb els Reis Mags en fallida, donem pas a la nova monarquia.
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Dimarts, 05 de Gener de 2010, a les 19:04
Ah Mestre!!!, fins a on estem arribant, que els economistes estan repartint territoris entre Reis Mags i Papa Noels exògens que van venir com altres tantes coses… Eliminar camells, per Déu! que fal•làcia. I la “tauromaquia” dels de sálvame, aquests fan mirra i or durant tot l’any. Ah!!!, i que em diu de TVE, que ja no ens subliminarán amb stops publicitaris… Ja veurem. Records al Papitu i molta salut mestre….
TVE,… de momento sin publicidad.
En la película «Sospechosos habituales», Kevin Spacey le hace decir a Keyser Sozé: “La mejor jugada del diablo fue convencer al mundo de que no existía”.
Adelantarse a la jugada como el autómata se adelanta al humano. La televisión pública, en una estrategia “Napoleónica”, comienza el año con el sueño más deseado del espectador más pasmado y desorientado. Un mundo televisivo sin cortes publicitarios ni tiempo para ir a evacuar lo que del cuerpo sobra. Pero ahora, puede ser, que cuando estamos viendo otra cadena, inconscientemente, el dedo actuante y ejecutor del mando a distancia pulse el botón de la “primera”, porque “cree”, que no hay anuncios ni reclamos del tormento que provoca interrumpir el momento más álgido de una película, para mostrarnos un champú retavilizador para cabellos grasos o cabellos o secos, o para cabello sucios…, o un fregasuelos de brillo insuperable que ni mármol de Carraca. Pero el mal puede ser ciego. Porque…, ¿puede ser una treta y engaño de la publicidad subliminal disfrazada? Esto es; la que no entra por la retina, sino por los recuerdos de sus “archivos” y reportajes de añoranza que suelen poner en TVE, donde pueden soltar un anuncio del Cola Cao, o de una nevera de hace treinta años, o de un perfume con esencias de “aromas del Caribe”, que todavía deja huella. Porque algunas de esas marcas, todavía existen. Actuando como un almacén de los recuerdos, que se activa por condicionamiento, dibujando un esbozo que invoca a una regresión de aquello que parecía estar olvidado. Pero que durante años, ha estado guardado en nuestro cerebro, como un duendecillo con melodía de campañillas que se acciona con un melancólico recuerdo de: “Un verano azul”. Pongamos por caso.
Ahora, al contribuyente, parece que le tocará asumir casi todo su presupuesto de los impuestos para llenar el vacio que deja el seguro ingreso del reclamo donde la publicidad ya no llegará, y donde el ingenio suple al recaudador impuesto. La batalla por la audiencia abre otra vía para la carrera del “Prime Time”, de inteligencia estudiada y financiada por el mismo televidente. A la sombra del favor de la libertad ha de llorar el termómetro que mide la velocidad con la que vivimos, donde todos quisieran ser los últimos en adaptarse a las nuevas tecnologías, que empujan y apremian con descodificadores instalados a última hora, omnipotentes como monolitos encima de algunos antiguos aparatos, de simbología para alimentar la “bestia”, que es para el fin que fue creado. Y adaptarse al televisor, donde los dos aparatos, quedarán amigos para siempre.
¿Echaremos de menos la publicidad como la espuma en el agua o como el humo en el fuego? Todo se verá. Porque presas somos del consumismo, del marketing agresivo y del compre hoy y pague mañana. A la muerte del reclamo y la propaganda que tantos años ha formado parte de nuestra cultura, le puede seguir la indiferencia, e incluso la melancolía, de una España pintoresca y acostumbrada a que le vendan desde una lavadora que centrifuga casi a velocidad luz, hasta un apartamento muy lejos de su hogar, convirtiéndose en habitante de fin de semana de colmenas de cemento.
La televisión siempre ha sido una mirada en un opaco ventanal donde asomarse. Y ahora, despojado ya, del entrecortador clásico anuncio que tanto disgustaba a algunos. Aprovechemos ahora la sabia de las otras cadenas que darán rienda suelta a su gula. Porque, con esta reforma, las privadas se beneficiarán de la publicidad suprimida en TVE, quedando todavía muchos anuncios por disfrutar y deleitar. Y, al final, en un futuro no muy lejano, puede que tengamos hasta un canal temático de Tele Tienda. De pago, se entiende. Claro.
Esperemos que los encargados de manejar los engranajes diseñados con la idea de tapar el embuste sepan lo que hacen, «Funcionará, porque el espectador quiere creer», Y que al final, todo esto no sea en vano ni maquillaje para tapar fusiones entre cadenas, y acabemos todos dependiendo de un corporativismo o institución de mando único. El futuro, siempre incierto es. “La mejor jugada del diablo fue convencer al mundo de que no existía”.
Sergio Farras
(escritor tremendista)