El convidat de la setmana… Lluís Llongueras, posem-nos guapos

Lluís Llongueras va néixer a Esparreguera el 1936. Va conviure amb l’àmbit de la moda femenina des de ben petit com a fill d’un conegut modista de Barcelona. El seu primer contacte amb el món de la perruquería va ser fent de grum al saló Can Dalmau, on als anys 50 la jet set barcelonina cuidava la seva imatge. Més endavant, i fascinat per aquest món, va iniciar el seu propi negoci com a perruquer en una habitació del seu domicili. Vist l’èxit, va decidir demanar un crèdit i obrir el seu propi saló de perruqueria. Caracteritzat pel seu estil innovador i provocador, no només en les seves creacions sinó també en la seves presentacions en públic, el 1978 va obrir el primer saló unisex a Barcelona. Ja als seus inicis va entrar en contacte amb grans personalitats de l’art i l’espectacle com en Salvador Dalí, de qui va arrivar a ser molt amic. Actualment existeixen 100 salons Llongueras a tot el món i “El Mètode Llongueras” és el mètode d’aprenentatge de molts joves perruquers. Parlarem amb ell de l’estètica a la televisió i de la necessitat, o no, d’aquest mitjà per a la popularitat.

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Redacció Telemonegal

2 Respostes a “El convidat de la setmana… Lluís Llongueras, posem-nos guapos”

  1. Sergi Farras diu:

    Ah, mestre! El vaig veure l’altre dia a TV3. Profund debat aquest de la televisió, desorientador també. La “bèstia”, que pot ser arma de doble fil. No tot el món està preparad per a enfrontar-se a ella. Es va parlar d’addicció a l’aparell. Ah!, les addiccions NO TÒXIQUES: “televisiónpatia” ¿una nova malaltia? igual que la ludopatía. Ah!, psicòlegs per el mij i tot. Mentre la “bèstia” es riu de nosaltres, perquè sap que es com un Totem; adorada i odiada alhora. Una abraçada mestre!!! Y aquesta set-mana el senyor Llongueras…, esperem una bona “pentinada”. ¿I que em diu de aquest programa inqisidor de Tele 5?, “Tú si que vales”. Ah!, El ängel Llacet… que no arriba ni de bon tros a “clow”.

    Servidor, que a escenarios y profesión de tablas concurre más bien poco. También es cierto, que los escritores les suelen llamar poco para que se les eleve a tarimas y tablados. Como mucho, a púlpito discreto para explicar argumentos de novelas que tratan de sueños lejanos, donde la mayoría de concurrentes y asistentes aplauden por cortesía, por los canapés y copa de cava gratuita y de balde.

    En “Tú si que vales” de Tele 5, se montan unas fiestas que andan entre el arte verdadero de unos, y el frikismo más académico de otros. Igual, te sale un tío tocando la trompeta virtuosamente desafinando con descaro, y si pudiera, mejor cantárselo a solas o al oído, que la actuación de una bailarina entrada en carnes imitando a alguna famosa tonadillera, pataleando el escenario con tanta furia y fiereza, que suele cargarse el parquet del escenario a base de taconazos castos y excesivamente virtuosos.

    Este programa, tiene como filosofía de buscar y el descubrir nuevos talentos y destrezas para las artes del cante y la escenografía, para luego catapultarlos a donde no se sabe muy bien. Lo que pasa, es que desfilan un género de entes de todo tipo, virtuosos de andar por casa, amantes del Karaoke y criaturas que atormentan al vecindario con su incomprendido arte y vocación de trovadores anónimos.

    El jurado, está formado por ilustres jueces sentenciadores y capadores de ilusiones. A saber; Los Morancos: un tanto anacrónicos ya en el espacio y el tiempo, con chistes de calamares y gracias que a veces sólo entienden ellos. La Loles León; ex chica Almodovar, siempre pícara y dispuesta a estimular al personal, que dice las cosas casi siempre con segundas, muy “cachonda” ella y poco ortodoxa, pero que da un poco de salsa a este confundidor programa. La “chica buena”; Noemí Galera, especialista en castings y reclutadora de virtuosos aspirantes a estrellas, que intenta dar un punto maternal, zalamero y de mimos, que a veces, acaba clavando por la espalda como traidores puñales. Y por último, y no por eso menos importante, el histriónico Ángel LLacer, sujeto más saltimbanqui que acometido enjuiciador. Maestro en ir haciendo el pillo y el bribón dando saltos entre el público y el escenario, creando comedia de alteración y excitación para que se le vea más a él que al agotado concursante. Pero muy lejos de legar a clow, que es profesión seria y de arte inerte del ingenio más agudo.

    Las criaturas aspirantes a artistas hacen lo que pueden y, probablemente, lo que deben. Para acabar siendo un subproducto y resto de saldo de gargantas temerosas para las gracias de otros, más pendientes de las “paridas” del jurado que de su expresión y manifestación artística. La burla no suele ser el camino que remolca al triunfo, ni eleva a estados más prósperos y ascendentes, como un pincel que les marcará el camino a la ilusión de su triunfo.

    El otro día, sin ir más lejos, se nos planta un chaval en el escenario, que con mando de control en mano, hizo filigranas con un helicóptero, que se ve, que hacia el vuelo acrobático acompasado por una rítmica música de fondo. ¡Hombre!, servidor desconoce que el aeromodelismo forme parte de lo épico, lo lírico y lo poético, como lo pudieran ser la copla o unos versos bien paridos de Neruda. A este paso, veremos como futuras promesas del espectáculo y de la escena, a un fornido albañil de estilo barroco ejecutando malabarismos con palés de ladrillos. Conductores de autobús haciendo virguerías metafísicas de un “ser o no ser” volante en mano, en vez de calavera “hamtleriana”, como es costumbre en almas sensibles y atormentadas. O pintores de brocha gorda, diciendo que el estucado y el enyesado es una corriente descendiente del cubismo más vanguardista.

    Es difícil llegar a ser artista. Y uno, se puede llegar a apuntar a la Legión y todo si hiciera falta. El artista aguantará risas y sonoras burlas, El Espíritu de sufrimiento y dureza será una virtud más a destacar de su carrera: no se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño. Hará todos los trabajos: cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden y actuará en los escenarios más crudos e impopulares, soportará los jueces más subjetivos y asépticos. De ciega y feroz acometividad, saldrá a los escenarios más peculiares. Y todo esto, para ver reconocido su talento.

    El talento no garantiza la meta, el esfuerzo sirve para hacer camino, pero no garantiza la deseosa llegada que es finalidad del objetivo. Para alcanzar la gloria, casi mejor acostarse con un famoso con problemas de desamores e infidelidades varias, que suele ser el recorrido más corto para llegar a la ansiada fama. Porque para ser famoso en nuestra televisión contemporánea, tampoco hay que estudiar mucho ni poseer aptitudes ni dones de eruditos saberes; ni leídos ni instruidos. Eso tampoco puntúa. Basta con tener un buen escote, piernas bien torneadas y miserias que contar al espectador más exigente.
    El artista contemporáneo del siglo XXI se ha convertido en un iluso. Y para poder recoger fruto de su ingenio, antes ha de sufrir el martirio y el suplicio hiendo de aquí para allá, como un nómada desorientado, para dar a conocer sus virtudes y habilidades y que alguien se fije en su verdadero talento. Ese, que tanto trabajo cuesta y donde el tiempo invertido no pase a ser tiempo perdido ni malgastado. Y como dijo “Loquillo”, -el roquero incombustible- en una entrevista, haciendo referencia a unas acertadas declaraciones de Diego Vasallo. Que decía; que los grupos y artistas españoles son “yonquis del éxito”.

    Sergio Farras (escritor tremendista)

  2. Mª José diu:

    Hola, me gustaría muchísimo poder ir de público al programa de telemonegal con mi pareja. Podrían facilitarme algún teléfono dónde pueda llamar? Estaré muy agradecida.
    Gracias.

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